SICAD, SIMADI, DICOM, CADIVI, CENCOEX, etc., son mecanismos creados por el gobierno venezolano para empobrecer a los ciudadanos. El control de cambios surgió como una medida que puntualmente contribuiría a disminuir la fuga de capitales que empezaba a incrementarse exponencialmente por la desconfianza de los empresarios y ciudadanos comunes que comenzaron a perder confianza en el bolívar como signo monetario para salvaguardar sus bienes y ahorros; en parte ocasionada por la ola de expropiaciones, cambios ilegales en el estamento jurídico, entre otros.
Pero además de no evitar la fuga de capitales, de hecho la potenció, algunos actores del gobierno vieron la posibilidad de obtener grandísimas riquezas producto del beneficio de obtener dólares preferenciales baratos, por lo que eliminar el control de cambios ya no era estratégico para no perder el privilegio de tener el negocio del siglo en un país petrolero con precios del barril de crudo en más de 100US$. Los venezolanos vivimos un espejismo con un incremento del consumo, de los créditos bancarios, en general, existía una sensación de bonanza pero que en realidad era la mayor irresponsabilidad para con una nación monodependiente, donde a pesar de los grandes ingresos, el gobierno no ahorró nada para la época de vacas flacas, de hecho tampoco gastó en mantener la infraestructura y menos en el desarrollo nacional, todo fue gasto improductivo.
Con el panorama actual de conflictibilidad política, el gobierno de Maduro insiste en mantener el control cambiario en detrimento de la población que con penurias no está comiendo bien y carece de un sistema de salud idóneo y confiable. La escasez se disparó y la inflación explotó en la cara a los venezolanos sin que el gobierno tome las decisiones correctas para confrontar la gravísima situación económica. El dólar preferencial continúa en niveles absurdos en beneficio de unos pocos privilegiados que luego abusan de la ciudadanía al vender los productos comprados con dólares baratos a precios super costosos. La economía priva la política, de eso los venezolanos se han podido dar cuenta. El cambio de gobierno es inevitable en el corto plazo y Venezuela surgirá como una nación próspera en un futuro alentador, si esta vez el pueblo es más responsable con la administración de riquezas.
sábado, 3 de junio de 2017
martes, 2 de febrero de 2016
Importancia del valor de la unidad tributaria
Sorprende mucho la propuesta realizada por el Seniat ante la Asamblea Nacional
de subir la unidad tributaria (U.T.) desde 150 BsF en 2015 hasta 177 BsF en
2016, representando un aumento de sólo el 18 %. En los últimos años hemos
notado como el monto de la U.T.
aprobado por la comisión de Finanzas de la Asamblea se ha incrementado en una manera no
proporcional a la inflación mostrada en el país; afectando sobremanera a la
clase trabajadora, especialmente los de menos ingresos.
De acuerdo al Código Orgánico Tributario vigente (2014), en su artículo
131 numeral 15, la Administración
Tributaria debe: "Reajustar
la unidad tributaria (U.T.) dentro de los quince (15) primeros días del mes de
febrero de cada año, previa opinión favorable de la Comisión Permanente
de Finanzas de la
Asamblea Nacional , sobre la base de la variación producida en
el Indice Nacional de Precios al Consumidor fijado por la autoridad competente,
del año inmediatamente anterior. La opinión de la Comisión Permanente
de Finanzas de la
Asamblea Nacional , deberá ser emitida dentro de los quince
(15) días continuos siguientes de solicitada". Es decir, el Seniat ha
incumplido con el mandato legal de ajustar el valor de la U.T. a la inflación.
El problema de ésta práctica ilegal es que los
trabajadores asalariados se ven muy perjudicados por los impuestos que debe
cancelar al fisco a pesar del deterioro del poder adquisitivo propio de los
procesos inflacionarios. Debe recordarse que las personas naturales deben
declarar y en algunos casos pagar el Impuesto Sobre jueves, 28 de enero de 2016
Contradicciones económicas a la orden del día
Recientemente, el Banco Central de Venezuela
(BCV) emitió un informe con algunos indicadores económicos hasta el tercer
trimestre de 2015, desnudando muchos problemas y que el gobierno del presidente
Nicolás Maduro quiere encubrir y minimizar su impacto en la grave situación
actual, y de no tomarse los correctivos idóneos de inmediato, en la mala
percepción a futuro.
Como ha sido costumbre durante los gobiernos
de la llamada "Revolución del siglo 21", el informe establece la
culpa de la mala situación en terceros (como la caída del precio petrolero y/o
portales web golpistas, etc.) pero nunca hace autocrítica de su papel y/o
responsabilidad en los hechos y decisiones tomadas o no. Por ejemplo, todos
sabemos que uno de los mayores responsables de los niveles altísimos de
inflación reflejados es el mismo BCV que financia el déficit con impresión de
billetes inundando el mercado con liquidez sin respaldo, incidiendo al alza de
precios.
Para dar otro ejemplo de las contradicciones, en el informe se menciona que el precio del barril de petróleo promedio hasta septiembre del año pasado es superior a lo presupuestado para 2015 por el gobierno nacional, por tanto, el comportamiento económico mostrado no es responsabilidad de la caída del precio petrolero. Esas cifras mostradas por el BCV también ponen en entredicho a PDVSA, quién a través de su presidente recientemente indicó que su costo unitario es de 13 US$/barril, es decir, la ganancia bruta al menos triplicó sus costos lo que debería ser saludable para sus finanzas reduciendo la percepción negativa debido a los pagos de deuda y el capital disponible para invertir en nuevos desarrollos como hacen empresas estatales petroleras del mundo árabe.
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