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domingo, 13 de agosto de 2017

PDVSA y como muere la gallina de huevos de oro

Siempre se ha dicho que el mejor negocio del mundo es el petrolero y el segundo es el petrolero mal administrado, por lo que los balances financieros mostrados por PDVSA de la gestión 2016 lejos de querer ocultar fallas, mostró muchísimos datos que deben ser evaluados con detenimiento. Uno de ellos es el subsidio directo que los ciudadanos venezolanos están dando a la estatal petrolera por más de 5700 millones de dólares, sin consulta a la Asamblea Nacional. La junta directiva de PDVSA debería renunciar ya por tan malos resultados económicos.

PDVSA no termina de entender que con los bajos precios de la gasolina, realmente no beneficia a la población directa en su mayoría, que no posee vehículos propios y que recibe menos ingresos por un producto que requiere, tecnología, dinero, cerebro y trabajo para su obtención; los principales beneficiados son las personas y organizaciones dedicadas al contrabando de extracción de combustibles para su reventa a precios internacionales fuera del país. Si así son las cifras de 2016, las de 2017 prometen peores resultados debido a las grandes compras foráneas de gasolinas y aditivos requeridos para la mezcla de combustibles.

Contemplemos esos 5700 millones de dólares a los litros de gasolina comercializados en el país y veremos un precio de venta un poco más real, por lo que el subsidio dado por PDVSA a la población no es tal, pero es que además las estaciones de servicio están en franco deterioro y no se hacen inversiones necesarias para mantenerlas en óptimo estado. El control de cambios está matando al negocio más rentable y su dirigencia no alerta ni asesora correctamente al ejecutivo para hacerle ver lo errado del mismo y el daño que se continúa haciendo al país. Rectificar es de sabios y luce urgente en el caso venezolano.

sábado, 3 de junio de 2017

Gobierno mantiene control cambiario y empobrece a los venezolanos

SICAD, SIMADI, DICOM, CADIVI, CENCOEX, etc., son mecanismos creados por el gobierno venezolano para empobrecer a los ciudadanos. El control de cambios surgió como una medida que puntualmente contribuiría a disminuir la fuga de capitales que empezaba a incrementarse exponencialmente por la desconfianza de los empresarios y ciudadanos comunes que comenzaron a perder confianza en el bolívar como signo monetario para salvaguardar sus bienes y ahorros; en parte ocasionada por la ola de expropiaciones, cambios ilegales en el estamento jurídico, entre otros.

Pero además de no evitar la fuga de capitales, de hecho la potenció, algunos actores del gobierno vieron la posibilidad de obtener grandísimas riquezas producto del beneficio de obtener dólares preferenciales baratos, por lo que eliminar el control de cambios ya no era estratégico para no perder el privilegio de tener el negocio del siglo en un país petrolero con precios del barril de crudo en más de 100US$. Los venezolanos vivimos un espejismo con un incremento del consumo, de los créditos bancarios, en general, existía una sensación de bonanza pero que en realidad era la mayor irresponsabilidad para con una nación monodependiente, donde a pesar de los grandes ingresos, el gobierno no ahorró nada para la época de vacas flacas, de hecho tampoco gastó en mantener la infraestructura y menos en el desarrollo nacional, todo fue gasto improductivo.

Con el panorama actual de conflictibilidad política, el gobierno de Maduro insiste en mantener el control cambiario en detrimento de la población que con penurias no está comiendo bien y carece de un sistema de salud idóneo y confiable. La escasez se disparó y la inflación explotó en la cara a los venezolanos sin que el gobierno tome las decisiones correctas para confrontar la gravísima situación económica. El dólar preferencial continúa en niveles absurdos en beneficio de unos pocos privilegiados que luego abusan de la ciudadanía al vender los productos comprados con dólares baratos a precios super costosos. La economía priva la política, de eso los venezolanos se han podido dar cuenta. El cambio de gobierno es inevitable en el corto plazo y Venezuela surgirá como una nación próspera en un futuro alentador, si esta vez el pueblo es más responsable con la administración de riquezas.  

martes, 2 de febrero de 2016

Importancia del valor de la unidad tributaria

Sorprende mucho la propuesta realizada por el Seniat ante la Asamblea Nacional de subir la unidad tributaria (U.T.) desde 150 BsF en 2015 hasta 177 BsF en 2016, representando un aumento de sólo el 18 %. En los últimos años hemos notado como el monto de la U.T. aprobado por la comisión de Finanzas de la Asamblea se ha incrementado en una manera no proporcional a la inflación mostrada en el país; afectando sobremanera a la clase trabajadora, especialmente los de menos ingresos.
De acuerdo al Código Orgánico Tributario vigente (2014), en su artículo 131 numeral 15, la Administración Tributaria debe: "Reajustar la unidad tributaria (U.T.) dentro de los quince (15) primeros días del mes de febrero de cada año, previa opinión favorable de la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional, sobre la base de la variación producida en el Indice Nacional de Precios al Consumidor fijado por la autoridad competente, del año inmediatamente anterior. La opinión de la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional, deberá ser emitida dentro de los quince (15) días continuos siguientes de solicitada". Es decir, el Seniat ha incumplido con el mandato legal de ajustar el valor de la U.T. a la inflación.
El problema de ésta práctica ilegal es que los trabajadores asalariados se ven muy perjudicados por los impuestos que debe cancelar al fisco a pesar del deterioro del poder adquisitivo propio de los procesos inflacionarios. Debe recordarse que las personas naturales deben declarar y en algunos casos pagar el Impuesto Sobre la Renta cuando sus ingresos superan las 1000 unidades tributarias (150000 Bsf/año como es el ejemplo del ejercicio 2015), sumado a esto, los desgravamenes serán menores así como las rebajas, incrementando el monto a pagar. Muchas familias venezolanas duramente subsisten con los salarios actuales, de las cuales buena parte tendrá que pagar impuestos mermando su liquidez, más aún, ante un escenario de fuerte inflación como se espera en 2016. Otro punto negativo de la subvaluación de la U.T. es el beneficio de bono de alimentación, cuya base de cálculo está en función de ella, representando menos ingresos a las familias venezolanas. Si el actual gobierno nacional quiere al pueblo, no debe castigarlo con mayores impuestos cuando la responsabilidad de la crisis económica actual es de su autoría al no controlar el gasto público y ahorrar cuando se debió.

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