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jueves, 16 de febrero de 2012

Trabas al crédito hipotecario

"Quiero usar los ahorros hipotecarios que acumulé durante estos tres años", le dijo Carmen a los funcionarios que atienden en la planta baja del Banavih, organismo que desde 2008 administra el aporte mensual obligatorio de los trabajadores para vivienda. Y, bajo el tono de una respuesta a la que ha tenido que recurrir consecutivamente, el empleado público dijo: "Eso no se está haciendo". "Estamos esperando los mecanismos desde hace tres años", agregó ante el rostro confundido de quien esperaba contar con su dinero. Carmen, por ahora, no podrá utilizar sus fondos ni para remodelar ni para comprar una vivienda; así se lo dijeron los funcionarios de atención al cliente del Banavih. "Tiene que seguir viniendo" fue la recomendación que le dieron tras preguntar cuándo cambiará la situación. Mientras, los ahorros hipotecarios de Carmen, y de todos los venezolanos que tienen sus fondos desde 2008 en este organismo, seguirán presos en el ente.
 
A finales del año pasado, la línea que dirigió el presidente del Banavih, Mario Isea, a los bancos del país fue clara: agilizar la salida de los recursos de ahorro hipotecario, sobre todo para remodelación, pues estos eran los que presentaban más obstáculos cuando el trabajador los requería. La banca se encaminó a acatar esa directriz. De hecho, a Carmen ya le están gestionando los ahorros acumulados antes de 2008, cuando se administraban en el resto de los bancos nacionales. Cuando acudió a las otras dos instituciones financieras donde cotizó en esos años anteriores, le informaron que esos ahorros se le transferirían a su cuenta, ya que son para remodelar. Sin embargo, con los que tiene en el Banavih todavía no tiene la misma suerte, seguirán represados en el organismo, y sin fecha prevista de solución. Cuando entraron en vigencia los cambios en la Ley de Vivienda y Hábitat, en julio de 2008, se estableció que tanto los aportes del trabajador, como también los hechos por la empresa o patrono- para vivienda, ya no serían administrados por un banco, sino por el Banavih, donde están actualmente. De hecho, con esos recursos se crearon dos fondos: el primero, con el aporte voluntario de las personas que no tienen una relación de dependencia laboral con alguna empresa u organismo; y otro, compuesto por las contribuciones obligatorias de quienes son empleados de una compañía o ministerio.
 
En este último caso, la empresa deposita en el fondo 2% del sueldo integral de cada trabajador. Y cada persona destina 1% de su salario total. Con los que no trabajan en una compañía se establece un porcentaje de acuerdo con el ingreso. La normativa es clara en cuanto a que estos ahorros son para destinarse al financiamiento, compra, construcción, sustitución, restitución, reparación o remodelación de una vivienda principal. Y hasta para el refinanciamiento o pago de hipoteca. Pero tal dictamen legal no se ha comenzado a ejecutar en este ente, desde que asumió esa función, según la información recogida entre los funcionarios que se desempeñan en la atención al usuario del organismo de la vivienda. No solo eso, sino que además indican que las transferencias a hijos u otros familiares están "suspendidas", incluso, hablan de "eliminadas". Esto pese a que en la ley vigente continúa firme la opción de "transferencia total" o de una parte de estos ahorros a familiares, ya sea por decisión propia o por muerte del acreedor. Así no se incentiva la compra de viviendas, por lo que el deficit se hará cada vez más grande.

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